PUEBLOS INDIGENAS Y BOSQUES EN NICARAGUA

 

 

Presentada por
Humberto Thompson
CEDUPAZ
Nicaragua

  

INTRODUCCION

 Existen diversos pueblos indígenas en lo que hoy constituye el Estado de Nicaragua. De acuerdo a sus características históricas se pueden agrupar en dos grandes corrientes, quienes sufrieron la colonización española y pueblos indígenas de la Costa Caribe de Nicaragua, que constituyen las poblaciones aborígenes que han persistido como cultura y pueblos organizados, con sus propias tradiciones y expectativas. 

Por lo general, los pueblos indígenas han conservado su hábitat en la zonas más agrestes de la región de trópico húmedo que se localiza en la región central y noreste del país, alrededor de los principales y más grandes ríos del país. Actualmente constituyen el 10% del total de la población, pero comparten un territorio común de aproximadamente 59 mil kilómetros cuadrados. 

La interacción de los pueblos indígenas y sus recursos naturales ha sido la principal constante a lo largo de la historia y por consiguiente tiene diversos significados. Muy especialmente es la relación de los pueblos indígenas con los bosques. 

¿Qué son los bosques? Constituyen una comunidad de vegetales que puede ser de especies maderables, medicinales, productos de fibra, resina, taminos, productos de alimentos, tanto para humanos como para animales, en la cual se manifiestan influencias recíprocas entre las especies vegetales, el suelo, la atmósfera, el medio ambiente y el paisaje geográfico..., pero no sólo eso, sino también los bosques significan la fuente principal de energía, el hábitat natural de la vida silvestre, por tanto, fuente de alimentación y curación, así como de ritos sagrados. 

Por lo general se comprende al bosque sólo cuando se refiere a los árboles. Por eso comenzaremos por señalar la extensión en materia forestal: En este territorio se concentran aproximadamente cuatro millones de hectáreas de bosques de los cuales 85% son latifoliadas, en su gran mayoría bosques tropicales y naturales de pino, cuya especie particular es única en América, denominada Pinus Caribaea. Otras especies abundantes son la caoba y cedro real.   

 

II. UBICACIÓN Y ESTADO DE LAS ZONAS BOSCOSAS EN NICARAGUA  

Nicaragua posee cerca de 6.2 millones de hectáreas de tierras de vocación forestal, de las cuales 1.8 millones son para fines de conservación y 4.4 millones de hectárea para producción sostenida, según los indicadores más recientes. Como puede observarse en los mapas comparativos de 1940 y 1992, la principal concentración de bosques ha estado y está en la región central y de la costa caribe de Nicaragua. 

El bosque tropical húmedo y pinares constituyen la mayor área boscosa. El bosque tropical seco casi ha desaparecido, salvo unas pequeñas áreas remanentes en el Pacífico. 

 

Del bosque de producción se estima que 1.4 millones de hectáreas están en condiciones para aprovechamiento durante las próximas décadas, consistiendo de 1.1 millones de hectáreas de latifoliadas y 0.3 millones de hectáreas de pinares. El resto, 1.2 millones de hectáreas, se encuentran en un estado de degradación y baja productividad haciendo necesaria su restauración o recuperación natural para que a largo plazo pueda contribuir a la producción de madera y otros productos forestales.  

Además del bosque existente, es importante destacar la superficie susceptible para repoblación forestal, se estima que unos 2.5 millones de hectáreas de tierras de vocación forestal actualmente no tienen bosque. Estas áreas se encuentran bajo otro uso, principal mente ganadería extensiva, y con vegetación arbustiva. Una gran parte de esas zonas estuvo cubierta de bosque tropical seco.  

La deforestación durante las últimas décadas ha reducido la cobertura boscosa del país de una manera alarmante. De las 7 millones de hectáreas de bosque que existían en 1950, en la actualidad quedan sólo 4.3 millones de hectáreas. Se estimó para 1985 una tasa de deforestación bruta en 100,000 hectáreas por año. En los últimos años la tasa de deforestación es de aproximadamente 150,000 hectáreas anuales.  

La distribución del bosque es la siguiente: 

En la zona del Pacífico casi no hay bosques, ya que la mayor parte es utilizada en actividades agropecuarias. Las pequeñas áreas de bosque que existen se encuentra en forma de islas o bosques de galería que sirven de protección a los cuerpos o fuentes de agua, así como en áreas rocosas accidentadas e inaccesibles en su mayoría. 

En la zonas Central y Norte, se encuentran todavía bosques de pinares y robledales, pero que están amenazados por la demanda de leña, carbón y madera para la construcción de muebles.

 La mayor parte de las áreas boscosas se encuentran en la parte norte de las Regiones Autónomas del Atlántico, en su mayoría latifoliadas y de pino, así como áreas de manglares en los litorales. 

 

III. POLITICAS DE EXPLOTACION DEL BOSQUE 

El bosque, como uno de los recursos naturales menos valorados, ha sido utilizado en diversos momentos por intereses extranjeros y grupos de poder que lo han explotado para su enriquecimiento personal. Estas actividades se han reflejado en los diversos modelos económicos que se han implementado en el país.  

 

3.1 Modelo colonial (1502-1821) 

Durante la conquista y colonización española, el modelo económico imperante fue extractivo, de enclave y de cara a los intereses de la Corona. La explotación maderera sirvió fundamentalmente para la construcción de embarcaciones desde diversos puertos, principalmente en El Realejo. 

No obstante, ante el afán de extraer oro, otros metales preciosos y especias, así como por la esclavitud de la mano de obra, el interés por la madera y en especial maderas preciosas no fue un eje de acumulación para los colonizadores.  

Como se sabe, esta actividad del colonialismo español tuvo su asiento principalmente en el Pacífico y parte de la región Centro-Norte del país; teniendo una dinámica y comportamiento diferente la relación de las poblaciones indígenas con el colonialismo inglés. Sin embargo, el modelo que implementó la colonización española fue la hacienda señorial; la cual ante un territorio despoblado generaba la concentración de la propiedad de la tierra en unas pocas personas. 

 

3. 2 Aborto del intento de construir un Estado nacional (1821-1909) 

La independencia de Centroamérica de la Corona española no modificó en mucho el modelo de la hacienda señorial, sino que incrementó la concentración de tierra a costa de la reducción del bosque natural, principalmente con la expropiación de las tierras a las comunidades indígenas que los habitaban. No sólo los cultivos de añil y caña de azúcar, sino la ganadería fue lo que vino a incrementar lo que se ha dado en llamar la "frontera agrícola", sin que el bosque en sí fuera un mercado o una producción específica. 

Es a finales de este período, cuando se empieza a delimitar un modelo agroexportador primario, con productos como el café y la ganadería la que redujeron de forma entonces sensible las zonas boscosas en los alrededores de los centros urbanos más poblados. 

La intervención norteamericana de 1909 interrumpe este proceso del modelo agroexportador, abortando el intento de construir un Estado nacional y articular las diversas regiones del país. 

 

3.3 El modelo de enclave: las "Banana Republic" (1909-1939) 

Con la intervención militar, las nuevas inversiones de capital extranjero se concentran en la Costa Atlántica a través de la explotación minera, y simultáneamente varias empresas norteamericanas dedicadas a la explotación de la madera, hule y banano. 

La tasa de extracción de madera fue motivo de subregistros, por lo que se conoce poco acerca de datos exactos del impacto que tuvo en los bosques. Una de las razones fue la relativa independencia que tuvieron las empresas norteamericanas ante el Estado de Nicaragua, así como por la venalidad de muchos funcionarios que eran sobornados para efectos de evasión fiscal y tributaria. 

Sin embargo, se habla del desastre ecológico que significó la tala indiscriminada de más de 400 mil hectáreas de bosques, principalmente de pino y maderas preciosas. 

Los enclaves norteamericanos concentraron a importantes grupos de población alrededor de sus empresas; las cuales una vez que se encontraron en situaciones difíciles de sostener por el incremento de los costos de producción, las plagas como "el mal de Panamá" que afectó la producción bananera en la Costa Atlántica, la disminución de los precios del café y las repercusiones de la crisis de 1927, iniciaron un retiro paulatino llevándose con ellas toda la infraestructura productiva y con ella también a la reducción de la población. 

 

3.4 El modelo agropexportador (1940-1979) 

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, a Nicaragua se le asigna el papel de suministrar materias primas para la industria de la guerra, la orientación del crédito se dirigió exclusivamente a la agricultura de agroexportación, reactivando la producción cafetalera al tiempo que estimulando la producción de algodón, caña de azúcar y ajonjolí. Desde 1950 también se expanden otros productos como la ganadería y al contrario el estancamiento de la producción interna. 

El cultivo del algodón se intensifica en los departamentos de León y Chinandega y el desarrollo cafetalero en las regiones del Norte, sobre la base de la expansión latifundista y la expulsión del campesinado minifundiario de esas zonas. 

La expansión de las fincas algodoneras y ganaderas condujo al desplazamiento de los nuevos colonos hacia la frontera agrícola, que significó la ampliación de las tierras agropecuarias de 2,5 millones de manzanas en 1960 a más de 5 millones en 1978. Lo que significa que la tasa simple de deforestación estuvo por las 125,000 manzanas anuales. 

 

3.5 El modelo estatizante-cooperativista (1979-1990) 

 

El modelo de la administración sandinista no modificó el carácter agroexportador de la producción; sin embargo, se trastocaron las formas de propiedad. Grandes empresas latifundistas del régimen anterior pasaron a manos del Estado, en tanto que la población campesina presionó por más tierra, esta vez no en los lugares marginales que les ofrecía la frontera agrícola, sino en zonas más fértiles. Esta presión condujo también a una reforma agraria, que alentó la toma de tierra en áreas que estaban ocupadas por bosques e implementó un proceso de legalización de las mismas. Esta ocupación dio como resultado un acelerado ritmo de titulación a finales del período sandinista, aunque de hecho las tierras ya habían sido ocupadas. 

Sin embargo, las regulaciones impuestas por el gobierno sandinista y los combates militares, cuyo escenario eran las zonas montañosas impidieron la profundización de la tala indiscriminada. Los datos que se disponen de este período se puede ver en la Tabla No. 1. 

La concentración de la propiedad agroexportadora en manos del Estado, paralela a la producción pequeña y de autosubsistencia provocó también desequilibrios fuertes en la estructura productiva del país, generando nuevamente una migración hacia zonas alejadas de los conflictos políticos y militares. 

 

3.6 El modelo neoliberal (1990-1999) 

En esta fase existen dos actores principales: el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1996) y el período transcurrido del Dr. Arnoldo Alemán (1997-1999). En ambas etapas la política ha tenido casi el mismo comportamiento: la implementación de una política de ajuste estructural, desde 1991, como condición impuesta por el Fondo Monetario Internacional, que implicó una drástica reducción del empleo en el Estado, una prolongación de la recesión productiva y el empobrecimiento generalizado; sin que las medidas paliativas pudieran surtir efectos. 

Como parte de las presiones internacionales, el gobierno de Violeta Barrios se comprometió a decretar las áreas de reserva y de conservación ecológica, entre ellas la de Bosawas, Indio-Maíz y cayos Miskitos. Paralelo a esta decisión el gobierno debía proceder a delimitar las tierras de los pueblos indígenas; hasta ahora este proceso no se ha completado. 

Otro factor de incidencia en los bosques ha sido la presión mantenida por el Banco Mundial, como administrador del Corredor Biológico Mesoamericano, para la implementación de este proyecto de biodiversidad en la zona atlántica. Como el requisito fue la presentación de la propuesta de Ley de Demarcación de las tierras comunales de los pueblos indígenas, ésta fue presentada ante la Asamblea Nacional sin contar con la aprobación de la dirigencia indígena que había reclamado insistentemente su participación. 

No obstante, tanto en su primera fase, y con mayor voracidad en la segunda, los nuevos gobernantes de turno procedieron a una recomposición de la propiedad: la reducción de las tierras de las cooperativas para pasar a nuevos dueños (se conoce que las cooperativas se redujeron de 3,600 en 1990 a 350 en 1996); de igual forma ha sucedido con la privatización de las empresas agropecuarias estatales. Estas acciones acaparadoras han estado amparadas en la corrupción institucional, la cual se señala que en Nicaragua ha sido "un mal endémico" y que "las irresponsabilidades y malos manejos cometidos por diversos funcionarios gubernamentales de diversos rangos que, utilizando el poder que les confiere el cargo han manejado los recursos públicos como propios o han usado las relaciones institucionales para obtener beneficios de carácter particular, en desmedro de un uso de los recursos y los vínculos para el beneficio social". 

Esta recomposición de la propiedad generó otra vez una ola migratoria hacia la frontera agrícola, con el consecuente despale de los bosques; también motivado en las antiguas leyes que otorgan derecho de posesión a aquellas tierras consideradas baldías si el propietario les invierte trabajo: esto es, nuevamente se despaló y sembró semilla de pasto, sin que una actividad ganadera justificara su ampliación. 

El ESAF (la política de ajuste estructural, por su siglas en inglés) más los desastres naturales, como la erupción del cerro Negro, el huracán Mitch, el deslave del volcán Casitas y más reciente las erupciones del volcán Telica han significado mayores desastres para los bosques del país. En particular, el huracán Mitch dejó una cantidad considerable de árboles en el suelo, que por diversas circunstancias tampoco se pudo aprovechar. 

La crítica situación para 1998 sólo pudo mejorarse con la presentación de la propuesta de Nicaragua en Estocolmo, donde se aprobó el financiamiento por cerca de 1,8 miles de millones de dólares. Sin embargo, la tercera parte de este financiamiento está dedicado a la construcción de infraestructura, principalmente a carreteras. Comprendiendo el significado de estas vías de comunicación para dinamizar el mercado local, los pueblos indígenas y sectores rurales han visto con preocupación el avance de las carreteras por cuanto también avanzará junto a ellas la más moderna maquinaria para despalar. El temor no es a la apertura de las vías de comunicación, sino que mientras no se disponga de un Plan claro y concreto sobre los bosques éstos corren el peligro de desaparecer. 

Otro de los temores es que con la globalización, la presencia de empresas transnacionales también implica la destrucción de los bosques. Hasta el momento esta acción se ha realizado a través de las concesiones de exploración minera que han permitido, con el supuesto de explorar, en la práctica, el despale de amplias zonas de los bosques naturales en donde también corren el riesgo de desaparecer muchos de los ríos que allí se originan.

 

TABLA No. 1

EVOLUCION DE LA SUPERFICIE EN BOSQUES

1952

1980

1985

1990

1996

Superficie en bosques

63,000 km2

52,000 km2

50,000 km2

43,000 km2

34,000 km2

Bosques de pinos

8,000 km2

5,750 km2

ND

5,500 km2

4,880 km2

Bosques protegidos

ND

6,300 km2

10,300 km2

22,000 km2

Deforestación anual

ND

1,200 km2

800 km2

460 km2

1500 km2

Tasa de reforestación

-

-

-

-

10 km2

Incendios forestales

ND

20 km2

20 km2

40 km2

40 km2

Elaboración propia sobre la base de información de la FAO (1952), MIDINRA (1985), MARENA e INETER 1990/1996.

 

 IV. INSTITUCIONES, ORGANISMOS Y EL BOSQUE EN NICARAGUA 

 

4.1 Aspectos Institucionales y legales  

Las instituciones del Estado que están relacionadas con los bosques son: El Ministerio de Agricultura y Ganadería, que ahora se ha agregado la función forestal (MAG-FOR), quitándole esta potestad al Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente, quien también es otra de las instituciones que regulan la explotación de los bosques. A estas se suma el Instituto Nacional Forestal, la Comisión Nacional Forestal y el Sistema Forestal Nacional y finalmente las alcaldías municipales. 

Aunque existen 18 leyes y reglamentos que se refieren explícitamente a los Recursos Forestales, sólo se trata de un cuerpo legal incoherente, incompleto y contradictorio, que no ha promovido las actividades de producción forestal y tampoco ha contribuido a frenar el avance de la frontera agrícola.  

En la práctica la presión por detener la deforestación se concretó en dos decretos:  

El reglamento forestal (43-93), que regula las actividades relacionadas con el uso del suelo de vocación forestal, el manejo de los bosques y su aprovechamiento; así como la industrialización y comercio de los productos forestales. 

El decreto de prohibición de corte de madera de cedro, caoba y pochote (Decreto 35-98), el cual presentaría un plan de acción para evitar los incendios forestales y las talas indiscriminadas. 

Los problemas jurídicos son: 

Definir la tenencia de la tierra, a favor de los pueblos indígenas que históricamente han habitado estas regiones boscosas. 

La falta de aplicabilidad de las leyes, tanto por la ausencia de mecanismos como por la voluntad política para ejercerlas. 

De hecho, esta política forestal ha dejado al margen a los Consejos Regionales Autónomos en la decisión administrativa respecto a sus bosques, ya que por lo general la aprobación está dada desde Managua y se limitan a avalar las concesiones y permisos decididos de antemano. 

Y además, el conjunto de políticas que promueven la deforestación, tales como la colonización de la frontera agrícola, que otorga derechos de posesión a quien "invierta" trabajo en la misma, lo que se traduce en la tala y siembra de pasto. Otras política es la de concesiones indiscriminadas, que en su mayoría han sido denunciadas como venales y de enriquecimiento ilícito, de funcionarios del Estado a diversos niveles, desde los ministerios hasta las alcaldías. 

 

4.2 Los organismos no gubernamentales defensores de los bosques

Diversos organismos no gubernamentales tienen incidencia en la problemática de los bosques de Nicaragua, en particular se pueden mencionar los siguientes:

La Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe nicaragüense (URACCAN) está promoviendo la educación de amplios sectores indígenas para la promoción, defensa y protección de los bosques. Esta acción tiene su radio de acción principalmente en la parte noreste del país.

El Centro Alexander von Humboldt, como organismo ecologista y ambiental, ha promovido la denuncia del accionar de diversas empresas extranjeras y nacionales, así como la complicidad de las instituciones de gobierno para promover la destrucción ecológica y la violación a los derechos indígenas.

La fundación ALISTAR de Nicaragua también ha trabajado en la defensa de los territorios del sector de Jinotega indígena y Bosawas.

El Movimiento de Ambientalistas de Nicaragua (MAN), la Universidad Agraria y otros organismos, entre otros, que han conformado una red de bosque, han propiciado la discusión y promovido acciones inmediatas para la protección de este recurso.

No obstante, todavía no disponen de beligerencia suficiente ni presencia nacional como para modificar las acciones que está ejecutando el gobierno, en alianza con los sectores empresariales, tanto nacionales como extranjeros interesados en la explotación del bosque, en especial la madera. 

El Centro de Educación para la Paz y Justicia (CEDUPAZ), como organismo que promueve la defensa de los derechos indígenas, también ha trabajado en la promoción y defensa del territorio de los pueblos indígenas y por consiguiente la defensa de sus recursos naturales, en particular de sus bosques. 

 

4.3 Las organizaciones indígenas: defensoras históricas de los bosques. 

Existen diversas estructuras organizativas indígenas que han ido desarrollándose no sólo en la defensa del bosque, sino por su propia existencia. Por cuanto el territorio y sus recursos, en este caso el bosque primordialmente, constituyen la fuente de existencia de los pueblos indígenas actuales. 

La defensa de los pueblos indígenas ha estado a cargo de sus propias organizaciones, que han ido evolucionando en el tiempo, pero que en los últimos 20 años han adquirido mayor empuje y presencia aglutinante. Entre ellas se pueden destacar las siguientes, comenzando por aquellas que tratan de darle una visión integral al problema de los pueblos indígenas y su relación con los recursos naturales y el Estado.

En primer lugar, el Consejo de Ancianos ha sido la organización tradicional e histórica de los pueblos indígenas en su misión de "guiar a los pueblos indígenas en el fortalecimiento de su modelo de vida de acuerdo a su propia cosmovisión, en donde el ser humano, su ecosistema, su biodiversidad, normas jurídicas y culturas constituyen un todo armonioso dentro de su territorio...".  

En este sentido, sus últimas asambleas generales han estado dirigidas a resolver los acuciantes problemas de los pueblos indígenas, en la gestión de la demarcación territorial, la defensa y protección de los recursos naturales, así como la promoción de sus derechos basados en sus culturas tradicionales. Tal como se expresa en su documento "Sumario de acciones para la demarcación territorial" se han realizado gestiones ante las diversas instancias del Estado, tanto del ejecutivo, del judicial y legislativo. Una de las acciones para proteger los bosques ha sido la demanda ante la Contraloría General de la República de revisar las concesiones de exploración y explotación de los recursos naturales, así como la supervisión de fondos recaudados en concepto de otorgamiento de licencias de pesca y permisos. En síntesis, se trata de exigir una nueva forma de control: la auditoría ambiental. 

El accionar del Consejo de Ancianos ha estado dirigido a promover la unidad de las naciones indígenas miskitus, sumus-mayangnas y ramas, en una organización coordinadora. 

Por su parte, la organización indígenas sumus-mayangnas (SUKAWALA, por sus siglas en su idioma nativo: Sumu Kalpapakni Wahaini Lani), que recién cumplió sus 25 años de existencia, han avanzado en sus planes organizativos al ritmo que le han impuesto las exigencias del momento, ya que la declaratoria de área de amortiguamiento y de reserva en Bosawas, cubre prácticamente la mayoría de su territorio, que como su nombre lo indica está entre los ríos Bocay, Saslaya y Waspuk. SUKAWALA también ha realizado la defensa activa de sus bosques ante el avance de la frontera agrícola que está a las puertas de su territorio. Una de las demandas que ha trascendido las fronteras ha sido la interpuesta por la comunidad sumu de Awastigni ante la Corte Interamericana de Justicia en contra de la empresa coreana SOLCARSA. 

Con la dinamización de las actividades del Consejo de Ancianos y SUKAWALA, el pueblo indígena rama pasó a reestructurarse formando una Coordinadora de la nación Rama, y en este mes de septiembre tienen previsto realizar su asamblea general.  

En su conjunto estas organizaciones han demandado la participación activa en el proceso de Demarcación de los Territorios Indígenas en la costa caribe nicaragüense, así como en el proceso de discusión de la Ley que para tal efecto había de consultarse. 

Otras organizaciones indígenas es la que surgió durante la confrontación bélica en la década pasada, denominada Yapti Tasba Masrika Asla Takanka (YATAMA) "Hijos de la Madre Tierra". Después de 1990 se presentó a las elecciones regionales obteniendo una significativa cantidad de concejales (de los Consejos Regionales tanto del norte como del sur). Este doble papel de organización política y agrupación indígena ha afectado su rol tradicional, aunque se mantiene en diversas instancias apoyando el proceso de demarcación territorial y la legalización de los territorios indígenas. 

En los territorios de la reserva de Bosawas, pero fuera de las regiones autónomas, se ha fortalecido también la Asociación para el Desarrollo Social de los Pueblos Miskitus y Sumus de Jinotega (ADEPSOMISUJIN). Esta organización ha impulsado diversas acciones para la defensa de su territorio ante el avance de la frontera agrícola, en particular por la cesión de grandes extensiones de su territorio a los exmiembros de la Resistencia Nicaragüense, como parte de los compromisos del gobierno anterior. En esta nueva distribución, estos nuevos colonos han contado con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), quien está financiando su asentamiento.  

Como parte del desarrollo organizativo de estas organizaciones se han concretado diversas estructuras territoriales, tanto por delimitación geográfica como étnica. De esta forma se han constituido las direcciones territoriales y sectoriales de los sumus-mayangnas y miskitus, éstas son: 

Organización del Alto Río Coco

Mayangna Sauni As

Mayangna Sauni Bu

Kipla Tasbaika kum

 

Otros organismos sectoriales indígenas agrupan a las mujeres, tales como la Asociación de Mujeres costeñas (AMICA) y la Organización de Mujeres Indígenas (IMNAT), de jóvenes como la Juventud "Lakia Tara" y de excombatientes indígenas como YAT. 

De este conjunto de organizaciones han surgido básicamente dos tipos de alianzas: la Coordinadora para la Demarcación Territorial, en la que además de las organizaciones arriba mencionadas se han incorporado diputados de la Asamblea Nacional, los Presidentes de los Consejos Regionales y miembros de las Comisiones de estos Consejos, así como organismo no gubernamentales como URACCAN, Centro Humboltd, Alistar, CEDUPAZ, y otros. 

Otra alianza que se conformó fue la Comisión TASBA (Tierra) que su integración fue previa a la Coordinadora, y evolucionó a formar otra coalición denominada ASLA (Unidad). 

Estas acciones unitarias tienen el propósito de coordinar actividades conjuntas tanto para la demarcación territorial, como un requisito básico para la definición de la propiedad y por consiguiente de la definición de los dueños de los bosques, como para la preservación de los derechos indígenas en general. 

En el Pacífico se conformó el Movimiento Indígena Nicaragüense (MIN) en 1992, al influjo de la celebración de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular. Su base principal han sido los pueblos indígenas de descendencia chorotegas, nahuatl, matagalpas, hokanos (sutiabas) y jinotegas, en la región del Pacífico y Centro Norte del país. También constituyeron seccionales en la Región Autonóma del Atlántico Norte y Sur, denominándoles MIRAAN y MIRAAS. Este movimiento vive también otro tipo de dualidad, entre organización indígena y organismo no gubernamental. No obstante, también ha realizado gestiones a nivel central para la defensa de los sectores indígenas de sus territorios y propiedades, incluidos los bosques comunitarios. 

 

V. CONCLUSION

 

 El bosque ha tenido una doble interpretación para las diferentes culturas que han vivido en Nicaragua: mientras que para los gobernantes, cuya cultura se formó como herencia del colonialismo español, el bosque ha tenido un único significado... madera para su utilización como fuente de energía, carbón y materia prima para la construcción de viviendas y muebles. Mientras que para los pueblos indígenas y sus descendientes el bosque tiene un significado mayor: es fuente de vida, lugar donde se provee de alimentos, de cura y hasta de sentimientos religiosos. Como se ha señalado, para los indígenas el "principio es que nosotros pertenecemos a la Madre Tierra y no ella a nosotros. El desarrollo no se puede alcanzar sobre la base de la destrucción de otros grupos, generaciones futuras o especies." 

Estas concepciones han venido incidiendo de forma diferente en la preservación o destrucción de los bosques. Por lo tanto, es sumamente importante tomar acciones inmediatas para frenar y revertir este proceso destructivo del bosque y del ambiente. De lo contrario, los bosques pueden desaparecer dentro de los próximos 10-15 años.  

A pesar de los avances y el reclamo de la comunidad internacional por la preservación de las fuentes de oxígeno en el mundo, se privilegia más el interés mercantil y de lucro que la sobrevivencia misma de la especie humana. De ahí que importantes proyectos como el Corredor de Biodiversidad del Atlántico pueda servir de pretexto para despojar a las comunidades indígenas de sus territorios ancestrales, incluidos sus bosques. Esta denuncia en particular reclama al Banco Mundial el cumplimiento de su Directriz Operativa 4.20 de que sus acciones no pueden perjudicar a los pueblos indígenas, sin embargo todavía no se ha escuchado respuesta. 

OtraOtra Otra debilidad de particular importancia de la legislación vigente es la dualidad de tenencia de tierra y bosque, definiendo todo el bosque natural como propiedad del Estado, independientemente quien sea el dueño de la tierra. Mientras no se resuelva este problema de tenencia del bosque, no se promoverá interés realizar manejos adecuados del bosque natural.  

Esta inseguridad en la tenencia de la tierra y el dualismo referente a la propiedad del bosque y la tierra, contribuyen a reducir el interés para realizar actividades económicas en plantaciones forestales y manejo del bosque.  

Los pueblos indígenas tienen experiencia en el manejo y conservación del bosque. Esta línea es clara para la definición de cualquier plan forestal en el país, que si no es tomada en cuenta se corre el riesgo de que fracase y que provoque más conflictos que los que trata de resolver. 

Lo que hace necesario es que la cooperación internacional y las organizaciones indígenas de diversas partes del mundo puedan constituir un fondo especial para la defensa del bosque y, por consiguiente, de la pervivencia de las culturas indígenas en los países subdesarrollados, a través de sus autóctonas organizaciones. 

De las actividades a promover deben fortalecer la unidad de los pueblos indígenas, como aspecto básico para el impulso de cualquier actividad en sus territorios.  

Por consiguiente, esta unidad debe dirigirse al fortalecimiento de sus organizaciones tradicionales e históricas para que propugnen por la promoción de espacios en donde se puede crear un marco jurídico acorde a las demandas de los pueblos indígenas. 

Asimismo, se debe fomentar la capacidad de incidencia de estas organizaciones en la vida política, social, económica y cultural del país, y que a la vez fomenten el apoyo en la participación ciudadana para la consolidación de las instituciones regionales autónomas para la formulación de un Plan de Desarrollo Regional Integral. 

De forma general se deben apoyar proyectos productivos que potencien y propicien el ecoturismo y el turismo de aventura; así como para el estudio de las diversas variedad no estudiadas de nuestra flora y vegetación, y el impulso de la medicina natural y la comercialización de sus productos. 

También hay que estimular la formación de alianzas con los sectores ecologistas y ambientalistas y el impulso de programas de sensibilización y difusión de la problemática del bosque y de su relación con la población indígena.    

 

NOTAS

 

  Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos, INEC. Censo Nacional de 1995.

 

2 Consejo de Ancianos. Documentos de la IX Asamblea General de Pueblos Indígena y Comunidades Etnicas. 1998.

 

3 Molina, C., De cara al tercer milenio: la visión indígena y multiétnica. 1998. (Documento de análisis). Folleto.

 

4 Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARENA). Plan de Acción Forestal de Nicaragua. 1998.

 

5 Informe de la FAO, 1952

 

6 MARENA, Idem.

 

7 Instituto Nicaragüense de Recursos Naturales y del Ambiente (IRENA). Ordenamiento ambiental del territorio. Plan de Acción Forestal. 1992.

 

8 CIERA. La Mosquitia en la revolución. 1980.

 

9 IRENA, Idem.

 

10 Coodinadora Civil para la Emergencia y la Reconstrucción (CCER). Convirtiendo la tragedia del Mitch en una oportunidad para el desarrollo humano y sostenible de Nicaragua. Propuesta ante la Reunión de Estocolmo para la reconstrucción y transformación de Nicaragua. Abril de 1999.

 

11 CCER. Idem.

 

12 Plan Estratégico del Consejo de Ancianos 1999-2000.

 

13 Consejo de Ancianos, Sumario de actividades para la Demarcación Territorial. 1999.

 

14 Molina, C., Idem.