Hemos leido, con mucha atención, las primeras páginas de su mensaje que se refieren a
una gran cantidad de logros en materia económica; también hemos leido, detalladamente,
el "Índice de Desarrollo Humano en la Población Mapuche de la Región de la
Araucanía" preparado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD); y, comparando los datos, hemos llegado a la conclusión que, en nuestra tierra, se
está consolidando un apartheid de facto, es decir, mientras la sociedad winka
según su mensaje- se enriquece, progresa y se desarrolla, las comunidades
indígenas según el informe del PNUD- se pauperizan. Por lo anterior, es difícil
entender cuando Ud. dice: "llegamos con un Chile más libre y más justo".
Leyendo informes y documentos de las Naciones Unidas que, directamente, se refieren a
los pueblos indígenas de Chile (v.g.: Comité para la eliminación de la discriminación
racial y Comité de derechos humanos) no se entiende aquella frase de su mensaje que dice:
"Chile es reconocido internacionalmente como un país que tiene alta
transparencia
" cuando sabemos que ninguna de las recomendaciones y
sugerencias hechas por las Naciones Unidas han sido implementadas o tenidas en cuenta.
Tomamos nota del hecho que, en su mensaje, no se refirió su señuelo llamado
"Nuevo Trato" y, al mismo tiempo, constatamos que al parecer- desaparece
la eterna promesa (utilizada como bote salvavidas por "diplomáticos" y
"expertos" chilenos) de ratificar el Convenio No.169 de la Organización
Internacional del Trabajo asunto que ha sido anunciado, como inminente, desde 1989 y en
todas las posteriores campañas electorales (presidenciales, parlamentarias e incluso
¡municipales!).
El anunciado "reconcocimiento constitucional de los pueblos originarios"
(suponemos que se refiere a los pueblos indígenas), que lo estamos escuchando también
desde 1989, hoy, en su mensaje, no es más que un palagre y, en el mejor de los casos,
correrá la misma suerte que tuvo la Comuna del Alto Bío-Bío en el Senado (20/05/2004) y
que fue prometida en un documento firmado en Washington (11/03/2004) para escapar a una
condena internacional por los atropellos e injusticias cometidos en la construcción de la
central hidroeléctrica de Ralco.
No nos corresponde felicitarnos por "el énfasis que se ha puesto en la
enseñanza del inglés" considerado por Ud. como un hecho digno de
incluirlo, pero, podemos decirle que nos habría gustado que también se pusiera énfasis
en la enseñanza de las lenguas indígenas y del castellano, así se sabría que existen
palabras para reemplazar "los by-pass" y "el pool"
que utilizó en su mensaje.
- En la medida que en la parte cultura de su mensaje no encontramos ninguna referencia a
las culturas indígenas y sin considerar una reductora referencia al "turismo
étnico y arqueológico" y una curiosísima y no comprensible "línea
de civilización", pensamos que ello es prueba evidente de que, en
Chile, no existe el derecho a mantener, recrear, desarrollar, proyectar y trasmitir a las
generaciones futuras el conjunto de los patrimonios culturales indígenas.
- No podemos compartir sus satisfacciones por el funcionamiento de la justicia porque es
aquí donde, con cristalina transparencia, la discriminación muestra su verdadero rostro.
Mientras, para los indígenas, sigan habiendo juicios con testigos detrás de una cortina
y se siga condenando por reclamar contra el robo de nuestras tierras y por reivindicar
nuestra dignidad en tanto pueblos, será muy difícil hablar de justicia y de democracia.
Excelencia, Ud. inicia su mensaje diciendo: "Nos
embarga, diría, un sentimiento de optimismo", nosotros estamos
obligados a terminar diciendo que nos embarga un sentimiento de congoja, amargura y
malestar, pero, que en ningún caso- amaina la voluntad de lucha por nuestros
derechos.
Atte.
Por la Comisión Nacional Indígena
Marcelo Calfuquir