DECLARACION DE SEATTLE DE LOS PUEBLOS INDIGENAS
en ocasión de la Tercera Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio
30 de noviembre - 3 de diciembre, 1999
Nosotros, Pueblos Indígenas de diferentes regiones del mundo, hemos venido a Seattle a
expresar nuestra gran preocupación por cómo la Organización Mundial del Comercio está
destruyendo nuestra Madre Tierra, junto a la diversidad cultural y biológica de la que
somos parte.
La liberalización del comercio y el desarrollo orientado a la exportación, que son los
principios fundamentales en los que se basan las políticas impulsadas por la OMC están
generando los más adversos impactos sobre la vida de los pueblos indígenas. Nuestro
derecho inherente a la autodeterminación, nuestra soberanía como naciones, los tratados
y otros acuerdos consultivos que las naciones y pueblos indígenas hemos negociado con
otras naciones-estados, se ven minados por los Acuerdos de la OMC. Dada la gravedad del
impacto de tales Acuerdos sobre nuestras comunidades, que se manifiesta tanto a través de
la
degradación ambiental como de la militarización y la violencia que generalmente
acompaña a los proyectos de desarrollo, dicho impacto debe ser abordado de inmediato.
El Acuerdo de la OMC sobre Agricultura, que promueve la competencia a través de las
exportaciones y la liberalización de las importaciones, ha permitido la entrada de
productos agrícolas a precios bajos en nuestras comunidades. Ello está provocando la
destrucción de las prácticas agrícolas ecológicamente razonables y sustentables de los
pueblos indígenas.
La seguridad alimentaria y la producción de cultivos tradicionales se ven seriamente
comprometidos. Entre los pueblos indígenas han aumentado significativamente los casos de
diabetes, cáncer e hipertensión debido a la escasez de los alimentos tradicionales y a
la entrada de comida-chatarra en nuestras comunidades.
La agricultura en pequeña escala está siendo desplazada por las plantaciones comerciales
de exportación, que se concentran en las tierras ancestrales y están en manos de un
puñado de transnacionales del agro y terratenientes. Ello ha llevado a la migración
forzada de miles de miembros de nuestras comunidades, que se trasladan a las ciudades
vecinas, donde terminan transformándose en personas sin hogar y desocupadas. El Acuerdo
de la OMC sobre Productos Forestales promueve el libre comercio en ese rubro. Al
eliminarse las tarifas sobre los productos forestales en los países desarrollados para el
año 2000, y en los subdesarrollados para el 2003, este Acuerdo llevará a la
deforestación en muchos de los ecosistemas del mundo donde viven pueblos indígenas.
En muchos países se están modificando las leyes de minería con el fin de permitir la
entrada de compañías mineras extranjeras. De este modo éstas podrán adquirir nuestras
propias tierras mineras y desplazar sin obstáculo alguno a los pueblos indígenas de sus
territorios ancestrales. Estas operaciones de minería en gran escala, al igual que las de
extracción de petróleo, siguen degradando nuestras tierras y frágiles ecosistemas, y
contaminando el suelo, el agua y el aire de nuestras comunidades.
La apropiación de nuestras tierras y nuestros recursos, junto a la agresiva promoción
del consumismo e individualismo de la cultura occidental, siguen destruyendo estilos de
vida tradicionales y culturas. El resultado de este proceso es no sólo la degradación
ambiental, sino también enfermedad, alienación y altos niveles de estrés, que se
manifiestan en altas tasas de alcoholismo y suicidio.
Los TRIPs (Aspectos de los Derechos de propiedad Intelectual vinculados al Comercio) de la
OMC fomentan el robo y patentamiento de nuestros recursos biogenéticos. Algunas de las
plantas que los pueblos indígenas han descubierto, cultivado y utilizado como alimento,
medicinas y para sus rituales sagrados ya han sido patentadas en EE.UU., Japón y Europa.
Como ejemplo de lo anterior tenemos la ayahuasca, la quinoa y la sangre de dragón en las
selvas de América del Sur, la kava en el Pacífico, el azafrán y el melón amargo en
Asia. Nuestro acceso a y control sobre nuestra propia diversidad biológica, y el control
sobre nuestro conocimiento tradicional y patrimonio intelectual se ven amenazados por el
Acuerdo TRIPs.
El Artículo 27.3b del Acuerdo TRIPs permite el patentamiento de formas de vida y hace una
distinción artificial entre plantas, animales y microorganismos. La discriminación entre
procesos "esencialmente biológicos", "no biológicos" y
"microbiológicos" es también errónea. De acuerdo con lo que sabemos todas
éstas son formas de vida y todos estos procesos generadores de vida son sagrados y no
deben estar sujetos a ningún tipo de propiedad privada.
Por último, la liberalización del sector servicios e inversiones, que está siendo
impulsada por el Acuerdo General de Servicios (GATS), refuerza la dominación y el control
monopólico de las corporaciones transnacionales sobre sectores estratégicos de la
economía. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional imponen condicionamientos
de liberalización, desregulación y privatización a los países atrapados en la trampa
de la deuda. Estos condicionamientos son además reforzados por la OMC.
.
A la luz de los adversos impactos y consecuencias que han traído consigo los Acuerdos de
la OMC arriba mencionados, nosotros, los pueblos indígenas presentamos las siguientes
demandas:
Exigimos que se realicen en forma urgente análisis sociales y de justicia ambiental
acerca de los efectos acumulativos que tales
acuerdos tendrán sobre los pueblos indígenas. Estos deberían participar en pie de
igualdad en el establecimiento de criterios e indicadores para dichos análisis, de modo
que sean tenidos en cuenta aspectos espirituales y culturales.
Debe realizarse una revisión de los Acuerdos a fin de abordar todas las injusticias y
desequilibrios que afectan adversamente a los pueblos indígenas. En ese sentido
realizamos las siguientes propuestas:
Ø Para el Acuerdo sobre Agricultura:
a. Los pequeños agricultores no deben estar comprendidos en el mismo, dado que ellos se
dedican mayormente a la producción para el uso doméstico y venden sus productos en los
mercados locales.
b. Debería asegurarse el reconocimiento y la protección de los derechos de los pueblos
indígenas a sus territorios y recursos, así como sus derechos a continuar practicando su
agricultura y manejo sustentable de los recursos, y a conservar sus medios de vida
tradicionales.
c. Debería garantizarse la seguridad alimentaria y la capacidad de los pueblos indígenas
a producir, consumir y comercializar sus alimentos tradicionales.
Ø Respecto de la liberalización de los servicios y las inversiones
recomendamos lo siguiente:
a. Debe frenarse toda actividad insustentable, como ser la minería, la plantación de
monocultivos comerciales, la construcción de represas, la explotación petrolera, la
conversión de predios en campos de golf, el madereo, y otras actividades que destruyen
las tierras indígenas y violan los derechos de los pueblos indígenas a sus territorios y
recursos.
b. Asimismo debería reconocerse y protegerse el derecho de los pueblos indígenas a sus
estilos de vida tradicionales, sus normas culturales y sus valores.
c. No debería permitirse la liberalización de los servicios, en especial en el área de
la salud, si ello implicara un impedimento para que los pueblos indígenas tuvieran libre
acceso a servicios sanitarios culturalmente apropiados y de buena calidad.
d. Debería regularse la liberalización de los servicios financieros, que ha convertido
al mundo en un casino de dimensiones planetarias.
Ø En relación con el Acuerdo TRIPs realizamos las siguientes
propuestas:
a. Debería enmendarse el Artículo 27.3b prohibiéndose en forma categórica el
patentamiento de toda forma de vida. El mismo debería prohibir expresamente el
patentamiento de microorganismos, plantas , animales, incluídas sus partes, tanto genes
como secuencias de genes, células, líneas de células, proteínas o semillas.
b. Asimismo debería prohibir el patentamiento de procesos naturales, sean éstos
biológicos o microbiológicos, siempre que impliquen el uso de plantas, animales o
microorganismos y sus partes para la producción de variedades vegetales, animales o
microbianas.
c. Debería asegurarse la exploración y el desarrollo de formas alternativas de
protección, más allá del régimen dominante de propiedad intelectual con la visión
occidental. Tales alternativas deben proteger el conocimiento y las innovaciones y
prácticas en la agricultura, el cuidado de la salud y la conservación de la
biodiversidad. Las mismas deberían basarse en los métodos y leyes consuetudinarias
indígenas para la protección del conocimiento, el patrimonio y los recursos biológicos.
d. Debería garantizarse que la protección ofrecida al conocimiento, la innovación y las
prácticas indígenas y tradicionales esté acorde con lo establecido por la Convención
de Diversidad Biológica (por ejemplo, en los Artículos 8j, 10c, 17.2 y 18.4) y por el
Emprendimiento Internacional sobre Recursos Fitogenéticos.
e. Debería tenerse en cuenta el derecho de los pueblos indígenas y de los agricultores a
continuar con sus prácticas tradicionales de almacenar, compartir e intercambiar
semillas, así como de cultivar, cosechar y utilizar plantas medicinales.
f. Debería prohibirse a los investigadores científicos y las corporaciones que se
apropien y patenten semillas y plantas medicinales indígenas, así como conocimiento
indígena acerca de estas formas de vida. Debería respetarse el derecho al consentimiento
previamente informado y al veto por parte de los pueblos indígenas.
En caso de que no puedan atenderse las propuestas que formulamos previamente, exigimos la
eliminación de los Acuerdos sobre Agricultura, Productos Forestales y TRIPs de la OMC.
Realizamos un llamado a los estados miembros de la OMC para que no permitan que se dé una
nueva ronda hasta que no se realice una revisión y rectificación de la implementación
de los acuerdos en vigencia. Rechazamos las propuestas para un tratado de inversiones,
competencia, tarifas industriales aceleradas, adquisiciones por parte de los gobiernos,
así como la creación de un grupo de trabajo sobre biotecnología.
Exigimos que la OMC se reforme y se vuelva más democrática, transparente y responsable.
En caso de que no lo haga, exigimos la abolición de la OMC.
Exigimos a las naciones-estado miembros de la OMC que suscriban la adopción por parte de
la Asamblea General de las Naciones Unidas del actual texto de la Declaración de Naciones
Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y la ratificación del Convenio 169 de la
OIT.
Convocamos a todas las organizaciones populares y ONGs a apoyar la Declaración de Seattle
de los Pueblos Indígenas y a promoverla a nivel de todos sus miembros.
Entendemos que la filosofía que sustenta los Acuerdos de la OMC y los principios y
políticas que promueve se oponen a nuestros valores fundamentales, nuestra espiritualidad
y nuestra cosmovisión, así como a nuestras ideas y prácticas respecto del desarrollo,
el comercio y la protección del ambiente. Por lo tanto desafiamos a la OMC a que redefina
sus principios y prácticas hacia un paradigma de "comunidades sustentables", y
que reconozca y permita la permanencia de otras visiones del mundo y otros modelos de
desarrollo. Indudablemente los pueblos indígenas son los más perjudicados por la
globalización y los Acuerdos de la OMC. Sin embargo, creemos que somos también nosotros
quienes podemos ofrecer alternativas viables al modelo de desarrollo dominante basado en
el crecimiento económico y la promoción de las exportaciones. Nuestros estilos de vida
sustentables y culturas, conocimiento tradicional, cosmologías, espiritualidad, valores
de colectividad, reciprocidad, respeto y reverencia ante la Madre Tierra, son
fundamentales para la búsqueda de una sociedad transformada,
en la que prevalgan la justicia, la equidad y la sustentabilidad.
Esta Declaración del Caucus de Pueblos Indígenas ha sido apoyada por: Indigenous
Environmental Network USA/CANADA, Seventh Generation Fund USA, International Indian Treaty
Council, Indigenous Peoples Council on Biocolonialism, the Abya Yala Fund, and TEBTEBBA
(Indigenous Peoples' Network for Policy Research and Education), 1ro. de diciembre de
1999,
Seattle, Washington, EE.UU.
Las organizaciones de pueblos indígenas, ONGs e individuos que deseen suscribir la
presente Declaración, pueden enviar un correo electrónico a:
ien@igc.org o tebtebba@skyinet.net.