PARLAMENTO DEL PUEBLO AYMARA
fundado 16-06-1996 en Janq'uchullpa Tripartito Bolivia, Chile y Perú
Ponencia del Parlamento del Pueblo Aymara a la III Sesión del Grupo de Trabajo Intersesional sobre el Proyecto de Declaración de los Derechos Indígenas
Señor presidente, señores delegados,
El Parlamento del Pueblo Aymara de Sudamérica hace llegar a esta asamblea sus saludos y sus puntos de vista relativos a la elaboración del "Proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Este año 1997 se ha recordado el 20 aniversario del ingreso de los representantes de los pueblos indígenas del mundo en el palacio de las Naciones Unidas acaecido en septiembre de 1977. Evento que hizo que los pueblos indígenas salieron ante la opinion pública internacional.
Pueblos que las historias y sociologías oficiales del los Estados y las cátedras universitarias daban por desaparecidos, o integrados, o inadecuados a la vida moderna; y por lo tanto eran aislados en reservas, o eran considerados juridicamente irresponsables, en el mismo rango de los niños o de los menores de edad, o eran transformados en clase social campesina sin raices históricas diferentes de las de su Estados englobadores.
En ese mes de septiembre de 1977 los pueblos indígenas hicieron ver al mundo no sólo su existencia, sino demostraron su vitalidad aún intacta; y sin proponérselo mostraron que guardaban en sus formas de vida y en sus instituciones una respuesta más coherente que los actuales en voga, en relación tanto a la coexistencia entre las personas, como entre las sociedades y en relación del ser humano con la naturaleza; y sobre todo sus formas de vida que están más acordes con la edificación del provenir de la humanidad en su totalidad.
La dinámica de su presencia en las Naciones Unidas hizo que se comenzaba la redacción de un "Proyecto de declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas". Cuya redacción duró muchos años debido a que era hecho y rehecho año tras año. Finalmente, luego de 15 años de dicha peripecia, pudo existir una redacción final, que es la que debe examinarse en este período de sesiones y cuya ratificación y su traspaso a las instancias superiores de las Naciones Unidas depende de la actitud que tomen los delegados, tanto de las representaciones de los Estados, como de los pueblos indígenas.
Nosotros formamos parte del consenso de los pueblos indígenas que propugnan que el proyecto de declaración sea ratificado tal como está, y mas bien que en estas sesiones se hagan aclaraciones y recomendaciones en vista que dicho proyecto de declaración sea mejor comprendido en las instancias superiores de las Naciones Unidas, por donde necesariamente deba transitar para ser ratificado, y tenga existencia legal en el derecho Internacional, y en el menor tiempo posible.
Coincidimos también con todos los otros pueblos indígenas, que los principios de libre determinación, de reconocimiento y respeto de sus territorios y de sus recursos naturales y del uso de sus instituciones y culturas propias son indisociables de dicho proyecto de declaración, ya que todo menoscabo de dichos principios vacía el fondo del proyecto de declaración y lo transforma en un fárrago de supuestas buenas inteciones y mantiene el status quo colonial.
Llama la atención a las personas de buena voluntad, quienes, aduciendo que el proyecto de declaración tiene fallas y que puede ser mejorado, quieren rediscutirlo y enmendarlo una vez más, que dichas personas tengan la voluntad de tomar como ejemplo la elaboración de los acuerdos hechos en la OIT, donde una generación redactó el Convenio 107, que era perfectible y otra generación la perfeccionó redactando uno nuevo que es el Convenio 169 y que fue basado en el 107.
El actual proyecto de declaración es obra de una generación que durante 16 años asentó sus puntos de vista y varios de cuyos iniciadores ya no estan más con nosotros por haber fallecido y que no pueden defender sus proposiciones.
Si hubiera que perfecionarlo, que se haga otro nuevo en el sigle XXI y que se deje ganar vida el actual proyecto de declaración que está por nacer.
Recuerda tambien a los pocos Estados que todavía se oponen a los principios fundamentales del proyecto, aduciendo textos de ley o constituciones elaborados unilateralmente, que vean los otros Estados que reconocieron la libre determinación de sus pueblos indígenas, sus territorios, sus recursos naturales y el libre ejercicio de sus estructuras políticas, económicas, sociales, culturales y de su concepción de vida, donde se ha demostrado en la práctica que dicho reconocimiento trajo un enriquecimiento en todos los niveles para toda la sociedad de dichos Estados y se dió apertura a un clima de armonía y de libertad para todos. Confirmándose de esa manera, por su opuesto, que "un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre".
Decimos finalmente que el viento da la historia pertenece a ese reconociemnto, año tras año las nuevas generaciones de la población mundial se dan cuenta que sólo la armonía entre todos los seres humanos y el reconocimiento de cada pueblo con todos sus derechos es la base de la sobrevivencia de toda la humanidad.
Esperamos que los delegados de los pocos Estados, que pudieran existir, y que están aún enfangados en sus conquistas de antaño, se den cuenta de esta realidad y ayuden más bien a que el proyecto de declarción sea ratificado tal como está.
Gracias
Nolasco Mamani
Ginebra, 28 de octubre de 1997.