CISA  Consejo Indio de Sud América                     (english) (français)

Posición del CISA concerniente la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas (ONU)

 

El Consejo Indio de Sud América - CISA, hace conocer su posición ante los últimos hechos acaecidos en la Sede de las Naciones Unidas de Nueva York, en donde mediante un facilitador se tramita la Declaración ante la Asamblea Genral (ONU), en busca de un consenso para su adopción. Recuerda que el texto liderado por el señor Luis Chavez, Presidente Relator del Grupo de Trabajo establecido por la Comision de Derechos Humanos de conformidad con la Resolución 1995/32, cercena los artículos referentes a la libre Determinación, a la soberanía originaria sobre los territorios y recursos y los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, establecidos en el Proyecto Original de Declaración redactado en el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas y aprobado por la Sub-Comisión de los Derechos Humanos en 1994, y da prioridad a los intereses de los Estados coloniales y de los "terceros" detentores de territorios indígenas (multinacionales, hacendados e iglesias);

Por ello, el CISA reitera su defensa del Proyecto Original de Declaración, aunque contiene los mínimos anhelos de los representantes de los pueblos originarios de los continentes de America y Oceanía, que por haber sido oprimidos y negados por los Estados de sus invasores llegaron a la ONU en 1977 para lograr su reconocimiento como pueblos y naciones originarias, proponiendo que se elaborara un instrumento internacional de los derechos de los pueblos indígenas que implicaba el derecho a la libre determinación, a la tierra, al territorio y a los recursos naturales, como a su proyección hacia el futuro con sus culturas, sus cosmovisiones y sus sistemas colectivos, que se plasmó en la creación del Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, donde participaron miles de representantes de los pueblos invadidos de las Américas y de Oceanía logrando grandes avances en dicho reconocimiento; pero que, consecuente a los festejos de los 500 años de la invasión, fueron traidos delegados de minorías lingüísticas y religiosas de Africa y Asia, presentados como de pueblos indígenas, que al venir con planteamientos correspondientes, cambiaron la linea de la discusión. Esta mezcla de procesos históricos diferentes planteó la redifinición de pueblo indígena en la ONU y permitió que toda minoría religiosa (obra de la catequización occidental) se considere indígena en esos continentes, situación que complicó el desarrollo del examen de la Declaración.

Que en los últimos años de discusión el Presidente Relator, señor Chavez, transformó el principio de consenso, que era la norma hasta ese entonces, en aceptación obligada de los argumentos impuestos por los Estados. Quienes en el "Caucus Indígena" alimentaron la tendencia política pro-Estados, poniendo a su disposición gran cantidad de boletos de avión y de estadías pagadas, que les hizo obtener una mayoría circunstancial de delegados. Que los miembros de dicha tendencia hicieron todo lo posible para acallar las posiciones que se oponían al cercenamiento de los derechos de los pueblos indígenas en la nueva redacción, arguyendo que "hay que hablar con una sola voz", "que quien no apoya es divisionista".

Que los delegados indígenas de la tendencia pro-gubernamental han sido impuestos en "El Foro", donde pretenden tener el monopolio de la verdad, y que siguiendo la costumbre de las iglesias colonialistas que aislan, acallan y castigan al que no acepta seguirles ciegamente, deciden excluir al que no sigue la consigna del Poder de los Estados para tratar de crear una unidad de fachada a su beneficio. Que sus organismos no hicieron conocer a la población indígena el texto del Proyecto Original de la Declaración, a pesar de tantos años de discusión, en cambio presentan ahora el texto del señor Chavez como consensuado por los pueblos indígenas, impidiéndoles toda comparación e imponiéndoles su adopción urgente, como la única posible.

Que cada vez más pueblos indígenas se estan dando cuenta en el error al que les llevaron y critican la adopción de dicho texto. Por ello ningún organismo puede decir que representa a "todos los pueblos indígenas" para entrar en el juego de los Estados y del "Facilitador", para triturar la Declaración ya asesinada para no dejar ni rastros del Proyecto Original de la Sub-Comisión. Que la Declaracion que manipula el "Facilitador" muestra que es y será "La Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Estados sobre los individuos indígenas". Esa es la realidad que denunciamos en nuestras intervenciones, mientras ese texto se elaboraba y poníamos en guardia a los que argumentaban que ceder incluso en los puntos fundamentales permitía salvar la Declaración, ya que los Estados una vez solos acabarían con todo sabiendo que los indígenas que les apoyaron en tal misión les permitirían actuar sin trabas al pelearse por mostrar que cada cual es más representativo, lo que ocurre hoy en día.

Ante esta situación, el CISA reafirma que no aprobó ningún acuerdo del llamado "Caucus de los indígenas latinoamericanos", ni de ningún "Caucus global", que no ha dado, ni da Poder a ningún organismo, sea Caucus "simple" o de tipo "globalizador", para que negocie en nuestro nombre. Que todo aquel organismo que actuara mezclando el nombre del CISA en una lista abierta o confidencial de apoyo a sus negociados incurre en falsedad caracterizada. Que el CISA y otras organizaciones indígenas hacen conocer sus posiciones independientemente de esos organismos, textos que se pueden leer en el internet en "Pueblo Indio".

Finalmente, el CISA recuerda que miles de delegados originarios elaboraron durante 10 años juntamente con expertos independientes y algunos Estados el Proyecto de Declaración, que puede ser utilizado por los pueblos indígenas como instrumento de derecho internacional y que por su uso continuo y permanente, a pesar de toda represión, puede sobreponerse en el campo internacional; que ello queda de positivo para las generaciones futuras.

Representante del CISA

Ginebra Suiza, 6 de julio de 2007.

 


CISA    Indian Council of South America:   position on the Declaration of indigenous rights

The Indian Council of South America, CISA, hereby notifies its position on the recent events which took place at the New York United Nations (UN) Headquarters, where, through a facilitator, a Declaration was negotiated with a view to reaching a consensus for its adoption. It will be recalled that the Working Group, led by Mr Luis Chavez, Chairman/Rapporteur, which drafted the text in pursuance of Resolution 1995/32, cut the articles relating to self determination, to permanent sovereignty over the lands and resources and to the collective rights of Indigenous Peoples, set out in the Original Draft Declaration drawn up by the Working Group of Indigenous Populations and adopted by the Sub-Committee for Human Rights in 1994, and gave priority to the interests of the Colonial States and "third parties" in possession of indigenous lands (multinationals, landowners and churches);

Hence, CISA restates its support for the Original Draft Declaration, although it only meets the minimum aspirations of the representatives of the native peoples of the continents of America and Oceania which, because they had been oppressed and negated by the States that had invaded them, went before the UN in 1977 to claim recognition as native peoples and nations and to propose the drawing up of an international instrument of the rights of indigenous peoples enshrining the right to self-determination, to land, to territory and to natural resources, as well as to a future for their cultures, their conception of the world and their collective systems. These aspirations began to be concretised in the setting up of the Working Group on Indigenous Populations, in which thousands of representatives of the invaded peoples of the Americas and of Oceania made great progress towards that recognition, but that in conjunction with the 500 years’ celebrations of the invasion, delegations were brought from linguistic and religious minorities in Africa and Asia who were introduced as indigenous peoples but who came with their own positions and changed the nature of the debate. This confusing of different historical processes led to the redefinition of indigenous peoples in the UN and allowed any religious minority (the result of western proselytism) to be deemed indigenous in that part of the world, and this complicated the way in which the Declaration was handled.

In the latter years of discussion the Chairman/Rapporteur, Mr Chavez, swapped the consensus principle, which had hitherto been the rule, into forced acceptance of the arguments put forward by the States. They, for their part, promoted, within the "Indigenous Caucus", the Pro- State policies, by handing out large numbers of prepaid airline tickets and accommodation, which enabled them to gain a majority for the occasion. The indigenous delegates, who towed this pro-governmental line, then endeavoured to silence any voices opposing the curtailing of the rights of indigenous peoples in the new draft arguing that "we must all speak with one voice", "anyone failing to support this is divisive". They were imposed at "the Forum", where they claimed a monopoly on the truth, and, like colonialist churches who isolate, silence and punish those who refuse to follow them blindly, they decided to exclude those who failed to fall in with the orders of the States Powers in an attempt to create a façade of unity in their favour. Their organisations did not inform the indigenous population as to the text of the Original Draft Declaration, despite all the years in discussion. On the contrary, they now submit Mr Chavez’s text as a consensus which all indigenous peoples have accepted, thus denying the latter any alternative and saying that the only option is urgent adoption.

Indigenous peoples are increasingly aware of the mistake they are being led to make and are criticising the adoption of the text. This is why no organisation can claim that it represents "all indigenous peoples" and play into the hands of the States and the ‘Facilitator", to rip up the mutilated Declaration and leave no trace of the Sub Committee’s Original Draft. The Declaration manipulated by the "Facilitator" clearly is and will remain "The United Nations Declaration on the Rights of States over indigenous individuals". This is the state of affaires we denounce in our statements, for while this text was being drafted, we issued a warning to those who were arguing that to give ground, even on fundamental points, would save the Declaration; since we said that once the States were left to their own devices they would finish the job in the knowledge that the indigenous representatives who supported them in this endeavour would allow them to go ahead unimpeded while they vied for representativeness as indeed they do today.

 

In these circumstances, the CISA restates that it did not sign up to an agreement entitled "Caucus of the Latin-American indigenous peoples", nor to any "Global Caucus", that it has not give nor will it give powers to any body, be it a "globalizing" caucus or a "simple" one, to negotiate on our behalf. That any organisation which uses CISA’s name on an open or a confidential list in support of its negotiators is guilty of blatant misrepresentation. That CISA and other indigenous organisations post their positions independently of other bodies at "Pueblo Indio" on the internet where their statements can be read.

Finally, CISA recalls that, over 10 years, thousands of indigenous delegates together with independent experts and some States drew up a Draft Declaration which can be used by indigenous peoples as an instrument of International Law and that, through its systematic and continuous use, regardless of any repression, can prevail in the international arena; and that will remain positive for future generations.

Geneva, 6th July 2007.


CISA  Conseil Indien d’Amérique du Sud :
Position du CISA sur la Declaration des droits des peuples autochtones

Le Conseil Indien d’Amérique du Sud CISA souhaite faire connaître sa position suite aux événements qui se sont produits au Siège des Nations-Unies à New-York (ONU) où se discute actuellement la Déclaration en vue d‘obtenir un consensus sur son adoption.

Il rappelle que le texte rédigé sous la direction de M.Luis Chavez, Président Rapporteur du Groupe de Travail créé conformément à la résolution 1995/32, supprime les articles portant sur la libre détermination, la souveraineté originelle sur les territoires et les ressources et sur les droits collectifs des Peuples Autochtones qui figuraient dans le Projet Original de Déclaration rédigé dans le Groupe de Travail sur les peuples Autochtones et approuvé par la Sous-Commission des Droits de l’Homme en 1994 ; il privilégie les intérêts des Etats Coloniaux et des « tiers » détenteurs des territoires autochtones (multinationales, propriétaires terriens et églises).

C’est pourquoi le CISA réitère sa défense du Projet Original de Déclaration, même s’il ne reflète que les aspirations minimales des peuples originaires d’Amérique et d’Océanie; ceux-ci, après avoir été opprimés et niés par les Etats de leurs envahisseurs, sont arrivés à l’ONU en 1977 pour être reconnus comme peuples et nations originaires en proposant pour cela que soit élaboré un instrument international des Droits des Peuples Autochtones où serait reconnu le droit à la libre détermination, à la terre, aux territoires et aux ressources naturelles ainsi qu’à leur projection dans le futur avec leurs cultures, leur cosmovisions et leurs systèmes collectifs. Cette aspiration a commencé à se concrétiser avec la création du Groupe de Travail sur les Peuples Autochtones auquel ont participé des milliers de représentants des peuples envahis des Amériques et d’Océanie, et qui a permis la réalisation de grandes avancées vers cette reconnaissance. Mais, parallèlement aux festivités des 500 ans d’invasion, ont été amenés des délégués représentant des minorités linguistiques et religieuses d’Afrique et d’Asie, présentées comme peuples autochtones, qui ont posé leurs problèmes particuliers, changeant ainsi la ligne de la discussion. Ce mélange de processus historiques différents a posé le problème de la redéfinition de peuple autochtone à l’ONU et a permis que toute minorité religieuse (œuvre de l’évangélisation occidentale) puisse se considérer comme autochtone sur ces continents, situation qui a rendu plus complexe la poursuite de l’examen de la Déclaration.

Au cours des dernières années de discussion, le Président Rapporteur, M.Chavez, a transformé le principe du consensus, qui étai alors la norme, en acceptation forcée des arguments imposés par les Etats. De leur côté, ceux-ci ont alimenté dans le « Caucus autochtone » la tendance pro-Etats, en payant un grand nombre de billets d’avion et de séjours, ce qui leur a permis d’obtenir une majorité de circonstance. Les délégués autochtones de la tendance pro-gouvernementale ont alors déployé tous leurs efforts pour faire taire les positions qui s’opposaient à la suppression des droits des peuples autochtones dans la nouvelle rédaction en arguant qu’il « fallait parler d’une seule voix » et « que celui qui ne soutient pas est divisionniste ». Mais ces délégués ont été imposés dans le Forum où ils prétendent détenir le monopole de la vérité et, à l’image des églises colonialistes qui isolent, font taire et châtient celui qui n’accepte pas de les suivre aveuglément, décident d’exclure ceux qui ne respectent pas la consigne du pouvoir des Etats pour tenter de créer une unité de façade à leur avantage. Leurs organisations n’ont pas transmis à la population autochtone le texte du projet original de la Déclaration, malgré toutes des années de débat ; en revanche, ils présentent maintenant le texte de M.Chavez comme accepté par les peuples autochtones, empêchant ainsi toute comparaison et ils imposent son adoption urgente comme la seule possible.

Cependant, les peuples autochtones prennent de plus en plus conscience de l’erreur où ces délégués les ont amenés et critiquent l’adoption de ce texte. C’est pourquoi aucune organisation ne peut dire qu’elle représente « tous les peuples autochtones » pour entrer dans le jeu des Etats et de l’Animateur et triturer la Déclaration déjà assassinée pour qu’il ne reste rien du projet original de la Sous-Commission. La Déclaration que manipule l’Animateur montre ce qu’est et ce que sera la « Déclaration des Nations-Unies des Droits des Etats sur les individus autochtones ». C’est cette réalité que nous dénonçions dans nos interventions au moment où le texte s’élaborait et nous mettions en garde ceux qui argumentaient que céder, y compris sur les points fondamentaux, permettrait de sauver la Déclaration ; nous disions que les Etats, une fois seuls, termineraient le travail car ils savaient que les autochtones qui les soutenaient dans cette mission les laisseraient agir sans mettre d’obstacles, tout occupés à se battre pour montrer lequel était le plus représentatif ; et c’est ce qui se passe aujourd’hui.

Face à cette situation, le CISA réaffirme qu’il n’a approuvé aucun accord du soi-disant « caucus des autochtones latinoaméricains » ni du « caucus global », qu’il n’a donné et qu’il ne donne pouvoir à aucune organisation, à aucun caucus, qu’il soit « globalisateur » ou simple, pour négocier en son nom. Que toute organisation qui agira en citant le CISA sur une liste ouverte ou confidentielle de soutien à ses négociateurs commettra un mensonge caractérisé. Que le CISA et d’autres organisations autochtones font connaître leurs positions indépendamment de ces organismes, par le biais de « Pueblo Indio » sur Internet.

En conclusion, le CISA rappelle que des milliers de délégués indigènes ont élaboré pendant 10 ans avec des experts indépendants et quelques Etats le Projet de Déclaration qui peut être utilisé par les peuples autochtones comme un instrument de droit international et que son usage continu et permanent, malgré la répression, peut s’imposer au niveau international. Et c’est ce qui reste de positif pour les générations à venir.

Genève, le 6 juillet 2007.